Y el cliente, conforme. Pero la caja… sigue esperando.
Mientras tanto, hay sueldos que pagar, proveedores que no esperan y oportunidades que aparecen justo cuando el saldo no alcanza. Ahí surge la duda clásica en muchas pymes:
¿Pido un crédito de capital de trabajo o busco otra alternativa?
Por años, para muchas pymes el crédito fue la primera opción. El factoring no es nuevo, pero hoy se entiende mejor y se usa más para resolver descalces de caja. Y no es casualidad.
Primero, aclaremos la diferencia
Un crédito de capital de trabajo es dinero que te presta un banco o entidad financiera, y que tú devuelves en cuotas (con intereses), uses o no uses todo el monto.
El factoring no es un préstamo: es adelantar el cobro de una factura que ya emitiste por una venta real. En simple: conviertes una cuenta por cobrar en liquidez hoy.
No estás pidiendo plata “prestada para ver si resulta”. Estás anticipando el pago de un trabajo que ya hiciste y que tu cliente te va a pagar.
Si quieres entender cómo funciona la cesión de facturas electrónicas en Chile, aquí está la guía del SII: SII: Cesión de facturas
Ojo: el factoring también tiene un costo, como cualquier financiamiento. La diferencia es la lógica: en vez de endeudarte “por si acaso”, activas liquidez desde una venta que ya existe.
Si quieres una definición oficial y en simple, revisa: CMF Educa: ¿Qué es el Factoring?
El problema del crédito tradicional (cuando no es la mejor opción)
Un crédito de capital de trabajo puede parecer una solución simple, pero tiene algunos costos invisibles que muchas veces se notan después:
• Te compromete con una deuda nueva, aunque tu problema sea solo de timing.
• Asumes cuotas fijas, incluso en meses más lentos.
• Te obliga a tomar un monto completo, aunque quizá solo necesites cubrir un bache puntual.
• Consume capacidad de endeudamiento para más adelante.
En el fondo, aunque te aprueben un crédito, no siempre es la mejor respuesta para un problema de timing. En muchas pymes el negocio es rentable; lo que aprieta es la caja mientras esperas el pago.
El factoring parte desde otra lógica
El factoring no es un préstamo: es transformar una venta ya realizada en liquidez inmediata.
Cuando haces factoring, no estás pidiendo plata “prestada para ver si resulta”. Estás adelantando el cobro de una factura que ya emitiste, por un trabajo que ya hiciste y que tu cliente te va a pagar.
La diferencia no es menor. Veámoslo con calma…
1. Beneficio 1: no tomas un crédito nuevo para cubrir una venta que ya hiciste
El crédito de capital de trabajo es una deuda nueva.
Se suma a tus compromisos y debe pagarse mes a mes, incluso si las ventas bajan o un cliente se atrasa. Con factoring, estás anticipando el pago de una factura ya emitida: conviertes una cuenta por cobrar en caja.
Con factoring:
• No aumentas tu deuda financiera.
• No comprometes tu balance con un crédito adicional.
• No cargas cuotas futuras.
Usas un activo que ya tienes: tus cuentas por cobrar.
En la práctica, para muchas pymes esto se siente así: menos “deuda bancaria tradicional” y más liquidez basada en ventas reales.
2. Beneficio 2: liquidez “justo a tiempo” (y solo cuando la necesitas)
El crédito funciona con montos fijos y plazos rígidos.
El factoring es flexible.
• Puedes anticipar solo las facturas que necesites.
• En el momento que el negocio lo requiere.
• Sin obligarte a usar un monto completo “porque ya lo pediste”.
Esto es especialmente valioso en pymes con flujos irregulares o estacionales.
3. Beneficio 3: el financiamiento se ajusta a tus ventas
Uno de los límites del crédito es que suele tener techo. En cambio, el factoring tiende a moverse con tu operación: si vendes más y emites más facturas, puedes anticipar más liquidez.
En vez de preocuparte por cómo pagar la cuota del crédito, te concentras en hacer funcionar el negocio.
4. Beneficio 4: la cobranza deja de ser tu problema diario
Cobrar no es solo mandar un mail. Es seguimiento, llamados y en algunos casos insistencia y conversaciones incómodas que consumen tiempo y energía.
En muchas pymes, la cobranza termina recayendo en el dueño o en alguien del equipo que ya está sobrepasado.
Con factoring, la gestión de cobranza la asume la empresa de factoring.
En Go Capital, tenemos un equipo de cobranza interno que entiende que detrás de cada factura hay personas que confían en nuestra gestión. Por eso, no lo vemos solo como un proceso, sino como una parte esencial del servicio de Factoring: es un compromiso con el éxito de tu negocio.
Esto implica:
• Cobranza profesional, ética, transparente y ordenada.
• Seguimiento constante de los pagos y control total sobre el proceso.
• Cuidado de la relación comercial con tus clientes.
El objetivo no es presionar, sino asegurar que los pagos se concreten, mientras tú te enfocas en operar y hacer crecer el negocio.
Si quieres más detalle sobre el proceso de cobranza interna de Go Capital, revisa este artículo: Cobranza interna para pymes en Chile: la diferencia de Go Capital
5. Beneficio 5: te da más claridad para ordenar tu flujo
Al trabajar con factoring, muchas pymes empiezan a mirar su negocio con más claridad:
• Qué clientes pagan bien y cuáles se atrasan.
• Qué plazos son más largos de lo que parecían.
• Dónde se producen los descalces de caja.
Ese orden mejora decisiones: compras, pagos, negociación con proveedores y planificación.
Entonces… ¿factoring o crédito?
No se trata de decir que el crédito es “malo”. En algunos casos, como inversiones de largo plazo o compra de activos, puede tener sentido.
Pero para el día a día de una pyme, el factoring es una herramienta más lógica, flexible y alineada con el flujo real del negocio.
Especialmente cuando:
• Vendes con factura a 30/60/90 días.
• Necesitas liquidez para operar sin esperar el pago.
• Quieres financiarte en función de ventas reales.
• Quieres delegar la cobranza y ganar foco.
Lo que muchas pymes ya entendieron
El cambio de mirada es claro:
• Antes: “Necesito un crédito”
• Hoy: “Necesito liquidez, ¿cómo la obtengo sin endeudarme?”
Y ahí el factoring deja de ser un plan B y pasa a ser una herramienta estratégica de gestión financiera. Elegir factoring en vez de un crédito, cuando corresponde, es entender tu negocio, respetar su ritmo y usar herramientas que juegan a favor de tu flujo de caja.
Si quieres profundizar en cómo funciona el factoring en Chile y cuándo usarlo, en el blog de Go Capital hay artículos que lo explican en simple y con foco pyme, como Factoring para pymes en Chile y Financiamiento para pymes: alternativas más allá del crédito tradicional.
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